Soy la diosa. Cruzo el infinito de norte a sur. Llevo en mí la sangre de la mujer intensa y la sabiduría, la belleza y poder de mi divinidad. Mis límites son mi alma de mujer y mi Dios.
Sí, ésta soy y éste es mi espacio, mi rincón, el muro de mis lamentos, mi submundo, del cual no puedo, ni quiero escapar, aún. Aquí dejo mi alma, soy un ángel que pone en blanco y negro mis angustias, mis sueños. Me amo, amo a mi hombre, y amo insaciable al amor. Inteligente y bella, orgullosa, sincera, fiel y leal, tierna y sensible a veces vehemente, pero sobre todo guerrera valiente, que jamás resignará el arma de su pasión hasta encontrar el amor verdadero.
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