lunes, 29 de junio de 2009

Tuya....tuya,.... mi amor


Cerrando la puerta del cuarto de baño, se abre un mundo exclusivo para mí, para encontrarme y para a solas, ser yo misma. Me encuentro ante nadie, frente a mi misma y descubro todo aquello que oculto a la mirada y al conocimiento de los demás.Lentamente quedo ante el espejo, éste no alcanza a reflejar mi tamaño real, difícil sería cuando tan solo ha de medir un metro contra mi uno cincuenta y cinco, veo entonces en él, el reflejo de la envoltura que contiene mis sentimientos y pensamientos. El peso que envuelve, ha llegado en los últimos seis meses a los cincuenta y cinco kilos, habrá que hacer algo.Aún conservo apetecible, lo que por durante treinta y ocho años, ha sido el cuerpo que me ha acompañado, puedo ver mis senos, mis muslos y piernas, mis nalgas, aquellas que tanto agradan a mi hombre, sacudo un poco mi cabellera para alentarme a disfrutar de un momento de relajamiento, y puedo ver como vuela un poco la mediana melena, con algunas canas que hablan de dichas y penas, cubiertas por un entintado caoba.Entro bajo el chorro del agua y ésta, empieza a resbalar sobre mi piel, dejo ir mi cabeza hacia atrás dejándola descansar sobre uno de los muros, mientras intento sacarte un poco de mi mente.No lo consigo porque pareciera ser que el trabajo ocasiona instintivamente lo contrario, estoy aquí ofreciéndote lo que deseas, tan solo pensando en tu propio placer, en tanto siento como el agua sigue por cauces que me inquietan, no sé siquiera si el ardor que siento en mi cuerpo, corresponde al agua que supongo debe estar muy caliente o si es producto del deseo que hay dentro de mi cuerpo. La tensión diaria ha quedado en el olvido.Abro mis ojos tan solo por hacerlo, sin buscar más nada, y me encuentro con una visión divina, estoy envuelta en una capa arremolinada de vapor, éste también envuelve mi piel así como mis sentidos, siento mi frente sudar, mis labios me tiemblan y un dolor lacerante hace presa de mis pétalos sagrados, mis labios vaginales, y de la profundidad de este rincón vacío.A mí también me duele, me duelen las partes de mi cuerpo que ansían sentir que tus manos las recorran, llevo mis manos largas a mi nuca y me doy un ligero masaje, cierro mis ojos y vienes a mí con tu imagen, tu presencia. Mis manos ahora son el resultado de tu pasión y empiezan a recorrer mi cuerpo, bajas lentamente por mi cuello hasta alcanzar mis senos, mis manos no alcanzan a cubrirlos, son más grandes tus frutas amor mío; sin embargo tus manos los aprisionan por completo.Recargo un poco mi cabeza sobre tu mentón y tomas entre tus dedos mi barbilla, levantas un poco mi rostro y puedes ver mis ojos color de miel, no hay nada extraordinario en mí, excepto mi alma anclada a este cuerpo sensual, pero puedes sentir en mis labios el calor y la pasión del amor, del sentir, del vivir un placer intenso, éste que en todo momento humedece mi ser, éste que moja en momentos precisos la delicada tela que cubre mi pubis poblado de hilos de plata que tanto de agrada mirar y saborear.Puedes recorrer con tus manos mi torso llegando a mi cadera, mis nalgas sin nada de qué presumir de extraordinario tienen la fuerza de mujer ardiente y contrastan con el tono moreno claro de mi piel. Éstas se ven casi blancas, poco se regalan al sol últimamente. Acaricias mis muslos para mi gusto llenitos y posas rápidamente tu mano sobre mi flor, la flor de tus intensos desvaríos, la flor de tu lujuria, la flor de mis intensos deseos de tí.Tantos pensamientos marean mi ser y el deseo que siento explotar, me hace dirigir tu mano a sentir entre tus dedos las Ninfas hinchadas y calientes que cubren el clítoris que también crece en deseos de recibir tu caricia.En tanto tus ojos se encuentran reconociendo mis senos de buen tamaño, sin ser muy grandes, te gustan, coronados con un hermoso pezón con matices color café hasta culminar con un intenso tono café oscuro. Erectos y deseosos de sentir tus labios, tu boca mordiendo y chupándolos, como queriendo exprimir el néctar divino por donde fluye mi ser lascivo de mujer.El dolor aumenta, así como el deseo, te incito a tomar entre tus dedos mi clítoris y apretarlo dulcemente, tan solo para que sientas cómo por el deseo crece. Recorres entre el agua y la espuma del perfumado jabón que se encuentra empapado de mi cuerpo en las paredes internas de mis pétalos ansiosos.Buscas el camino para que lleguen fáciles tus dedos dentro, y siento el deseo intenso de recibirte todo. Me dejo caer sobre el muro, mientras sigo sintiendo como introduces dentro de mí uno a uno tus dedos y cómo los mueves en mi interior en caricia urgente, es delicioso.Cierro mis ojos y puedo tenerte junto a mí, e inicio una poesía con tu cuerpo al tacto, y no aguanto un segundo más, y recorro con mi lengua el cauce que sigue el agua recorriendo tu cuerpo, mi lengua te envuelve por completo y me encuentro en tu torso; tus pezones los tomo entre mis dientes y me da un deseo enorme de morderlos hasta arrancarte un grito de dolor, que la pasión excite a cada poro de tu piel, para que te entregues a mí, para que yo te tome entero en mis recónditos pliegues.Sigo en tu cuerpo bajando hasta encontrarme con tu verga erecta, mi boca ansiosa se apresura a llegar, entreabierta de pasión y empiezo a succionarla con gran ansiedad. Me la quiero comer por completo, en tanto dejo a mis manos en libertad de recorrer tus glúteos, desde la base de tu verga hasta la entrada de tu ano, e intento introducir uno de mis dedos dentro de ti, juguetear con esa entrada, te excita bastante y en ritmos divinos entro en ti, en tanto que tú entras en mi.Excitada al límite del paroxismo, deseo no me moje más el agua, que sigue aún recorriendo mi cuerpo ardiendo. Deseo que me bañe la cascada intempestiva y poderosa de tu verga eyaculando en mi boca, y que escurra y camine por los mismos cauces que el agua se ha permitido seguir. Me agrada tanto sentir cómo se deslizan hilillos de deliciosa lava masculina por mis muslos desde el triángulo sagrado hasta la piel interior de mis rodillas. Deseo sentir tu semen sobre mi cuerpo y luego que tus manos lo extiendan por todo mi ser.En tanto esos pensamientos nublan mi vista, escucho el ruido de las olas haciendo explosión chocando contra las rocas y siento el vigor de tu mano empujando tus dedos dentro de mí, excitándome al máximo y sin poder un segundo más me envuelvo en el calor, descarga eléctrica, deseo frenético, producido por un clímax violento que me recorre como un rayo y su trueno por mi columna vertebral y me hace desearte aun más, ansiarte más. Mi mano bañada por mis fluidos se posa sobre mi pelvis, escurro por dentro hasta la última gota de este intenso placer y tan solo pienso envuelta en la calidez de tu no presencia ... ¿Cómo será estar contigo este instante mi amor ? Piénsame amor mío, que el cielo me hizo para ti…

Eres míiioooo....


Y es que ... ¿Quién lo puede negar? ¿Quién lo puede evitar?Eres mío sin estar aquí y… no lo niego, tan solo pensando ésto comprenderás... Te tengo cuando así es mi deseo, es la ventaja de la lejanía, amor mío, te tengo más que si estuvieras presente y te tomo, te saboreo, te hago, te siento, te disfruto, te seduzco, Te Amo ... ¡Cuánto quiero! ¡Cómo quiero! Y nadie me puede robar mi deseo de tí. ¡Eres mío, para qué más!Estando entre tanta gente, basta tan solo el viento, el roce de mi piel, en mí, para traer tu recuerdo y todas las sensaciones que en todo momento vivo gracias a ti, mi hombre.Me avoco a pensar tus manos recorriendo mi cuerpo, todo mi cuerpo, y eso eriza hasta el último vello de mi piel. Mi respiración agitándose en todo momento, al percibir el olor tan característico de tu cuerpo, hueles distinto a cualquier hombre que se acerca a mí, en tí existe algo que atrae todo mi deseo, todo el impulso sexual que pueda yo sentir, brota a flor de piel, pienso en ocasiones que aquel instinto animal de mi ser, despierta sexualmente, de manera agresiva, al percibirte por el más insignificante motivo, aunque estés lejos, entonces experimento tus labios posándose en mi cuello, sintiendo tu aliento en mí, escuchando como murmuras quedas palabras que tu mente erotizada no te permite callar, mucho menos controlar.Poco a poco me incitas a desear más de tí, y tus manos abarcando cada uno de mis senos voluptuosos, entregándose a tí con tal ímpetu, que me da envidia el tiempo que tus manos permanecen sintiendo mis pezones abultados y duros. Te deleitas manteniéndolos cogidos, aferrado a ellos, experimento sensaciones intensas, deseos de gritar fuerte: ¡Tómame!, ¡No esperes más!, ¡No te detengas en ellos, y lléname toda de este provocativo placer que calienta mi rojísima sangre!, ¡Hazme tuya por que no puedo esperar más!El calor que tu lengua me hace sentir me excita aun más, tomas poco a poco cada parte de mi cuerpo, lentamente posas tus manos abiertas obre mis senos, y atrevidamente y sin más, tus dientes se hincan atrevidos en mi blanca y desnuda piel, arrancas de mí un quejido, más que dolor es la intensa sensación de la agresiva caricia, siento urgente la necesidad imperiosa de llegar al final. Espero disfrutando de tu saciedad, mis axilas, mis brazos, mi cintura, mis caderas, la piel del interior de mis muslos, todo mi vientre, llegas a mis pies e inicias el juego erótico, que tanto me desquicia, tu lengua entra y sale de entre mis dedos, simulando la penetración que tanto ansío.Me das tu lengua lenta y extensa sobre la planta de mi pie, y subes con rapidez besando mis piernas, mis muslos, esa delicadísima piel interna que sube de mis rodillas al triángulo sagrado, hábilmente separas mis piernas y sin mayor preámbulo posas tu mano en mi sexo. Ohhh ¡hazlo ya! Déjame sentir tus dedos dentro de mi, enloquéceme hasta el punto de no saber de mí y desata todas mis ganas de tomarte, de que me tomes, de hacer todo aquello que tanto hemos deseado, no barreras, no límites, tan solo tú y yo, tan solo nuestro antojo, Tan solo nuestra necesidad, tan solo nuestros recónditos deseos, los más lúbricos, nuestra imaginación, aquellos sentimientos que tenemos en nuestro ser y que estando juntos, explotan en una entrega sin pensar, sin detenernos en falsas actitudes, falsos conceptos, falsas ideas, todas aquellas que atan, reprimen, agobian, olvidemos que alguien a querido hacernos a su modo, a sus absurdas reglas y tan solo seamos lo que nuestro sentimiento y nuestra propia sed, nos invita a experimentar. No, somos humanos, tú hombre, yo mujer, vocación de dioses, pero cuerpos humanos, orgullosos de serlo, obligados a serlo. No ángeles, no demonios, solos hombre y mujer, habrá mayor honra ?Se alza en el silencio la intensidad de mis jadeos, has penetrado en mí tu daga sagrada, esa daga brillante que me parte entera: tu sexo, tu verga, y en mi pensamiento bailotean montones de palabras incoherentes, sueltas, pero todas provocadas por el enorme placer de sentirte dentro de mí, tan dentro, partiéndome toda, mi cuerpo excitado se arquea entregándose a tu voluntad, queriendo sentir más y más de tí, mis pensamientos se nublan mientras siento mis glóbulos rojos estrellándose contra las paredes de mis venas, mi vientre bulle, se nutre, se revienta y estalla, en mis ojos veo pasar con rapidez destellos de luz blanca, roja, brillante, enceguecedora y de mi sexo fluyen ríos de placer, con gotas perlantes de anticipo de clímax.Tus labios se aprestan a beber de mí, empapada tu piel de mi humedad, penetras profundamente y cada vez que sales se agolpan estas palabras: ¡Más, Más, más! Y así lo haces, ¡quisiera toda mi vida sentirte de esta manera! Ven poséeme mi varón. Mi hombre. Este deseo en todo momento es formidable, teniéndome en el éxtasis de tan deliciosas sensaciones, como un Dios mitológico, te pones frente a mí, en todo tu esplendor ¡Cuán grande eres! ¡Qué bello eres! Quisiera quedarme extasiada así, sin pensar en más nada, pero es tan grande mi deseo por tu belleza, que alzo ligeramente mi pelvis, ofreciéndole la entrada a tan portentosa daga.Tomas con tus grandes manos mis muslos, y los subes sobre de tus hombros, con facilidad, la fortaleza de ellos me permite anclarme a tí, como un barco que ha llegado a puerto y entonces, solo entonces, deslizas tu poderosa tranca dentro de mí, solo un poco, ¡quieres enloquecerme! Y cuando te complacen los movimientos sensuales e incoordinados de mi boca, de mis labios temblando, y mis ojos perdiéndose en su propio encierro, entonces con brío empujas dentro de mí, ¡Estoy a punto! ¡El máximo control de mis sensaciones se pierde! Me entrego, te recibo, te siento, te deseo, te tengo dentro, te gozo y difícilmente podré controlar el no llegar a la cúspide de mis sensaciones en instantes más.Tu danza sagrada en mi interior se cumple en rítmica expresión de tu placer, me gozas, te gozo, ese baile en mi interior parece tan dulce, a la vez tan salvaje, otras tantas tus poderosos empujes logran mover todo mi cuerpo, miro tu rostro y enloquezco y entonces digo amarte y me atrevo un tanto más a expresarte con aquellas palabras que te enloquecen: Poséeme, Gózame, que yo te Poseo y te Gozo, mi hombre, Mi Macho, MI Señor, quizás no muy excitantes, pero tan expresivas en el instante supremo, cuanto te amo, así te hago saber cómo deseaba este momento, cuanto te deseaba ...Al escucharme no logras controlar más tu explosión y entonces, solo entonces me envuelvo en la locura de darte todo lo mío, confundiéndose en tu entrega, tú y yo unidos, resbalando entre pieles, siguiendo un camino juntos, mojando lo que antes se encontraba sediento, inundando aquellos poros de la piel de cada uno, tomados de la mano, depositando un cálido beso ... ¡Oh! ¡Cómo Te Amo! Y es que ... Nuestra vocación esamarnos, después de habernos entregado juntos.Eres mío... Te tengo cuando así es mi deseo, aunque estás lejos, te tengo más que si estuvieras presente y no lo niego, te tomo, te saboreo, te hago, te siento, te disfruto, te seduzco, te poseo entero, Te Amo ... ¡Cuánto te quiero! ¡Cómo quiero! y nadie me puede robar mi deseo de tí.¡Eres mío, Hazme el amor siempre…siempre….

Nuestro hotelito del E






Caminamos, tuvimos que hacer algunas compras, de pronto me miraste, te miré, nos sonreímos… sonreímos con esa complicidad de amor que nos caracteriza, todo era perfecto, como siempre. Sabes que siempre serás especial, el único, mi caballero. Jamás te fue infiel, tú como hombre me llenas y tus ausencias solo las lleno pensando en tí, en tí, que sacias mis ansias de hembra, mis ansias de mujer. Una nueva sonrisa... y de cuatro zancadas estabas pagando en el guichet del hotelito que descubrimos hace casi un año… y arrastrándome prácticamente de la mano, escaleras arriba. Notaba el bulto en tu pantalón, sentía la febrilidad en tus manos que me arrastraban, y mi corazón saltaba de ansias, de excitación, ante la inminente llegada del sexo placentero, del macho arrasador, del sexo intenso que tanto disfrutamos los dos hace casi un año. Me sonreía para mis adentros, pues sentía tu potencia de hombre maduro y amoroso, ardoroso entre nuestras cositas bellas a recordar, tus recuerdos, mis recuerdos, nuestros recuerdos, mil encuentros, mil y una caricias, mil y una poesías.Te diste cuenta que estaba nerviosa saboreabas tu Jack Daniels, u me mirabas con lascivia, mientras conversábamos, licor que te pone “muy especial”, claro, estaba yo, con mi faldita blanca muy ceñida, muy cortita, mi blusa rosada, también... Después de saborear tu licor, me retiraste la copa de la mano, y la hiciste a un lado; sin mediar palabras me llevaste primero al sofá, me hiciste sentar, lo que fue una suerte, porque mis piernas ya no respondían. Fue entonces cuando en medio de un millón de estrellas sentí la suavidad de tu boca, primero en mi mejilla, y luego bajando hacia el cuello, hasta mi hombro, mientras deslizabas suavemente tus dedos bajo mi faldita. Yo estaba muriendo. Te tomé el rostro entre mis manos, y mirándote fijo acerqué mi boca a la tuya para saldar una deuda que teníamos desde hace tiempo: un beso largo y profundo..hambriento, húmedo, anhelante. Fue hermoso, cuando tomaste mi rostro con tus manos y sosteniéndola contra el tuyo, con tus manos en mi cabello, nos fundimos el uno con el otro. Despacito, como tú sabes hacerlo, con tu lengua hambrienta. La sentía despacito entrar hasta lo más profundo de mi cuerpo. Poco a poco pasamos a la cama, la recorrimos toda, la cabecera, los bordes, y sobre todo al pie de la cama en posiciones deliciosas, siempre bebiendo de mi boca y yo bebiendo de la tuya esa saliva tibia de amor, de ti de mí. No recuerdo el tiempo, solo que transcurrían los minutos y como dos horas quizás… Te la regalé en realidad el resto de mi día, dejándolo olvidado sobre el calor tibio de la cama...Yo con mi boca desabotonando tu camisa, encontrándome a cada paso con un trocito de tu pecho, hasta que llegué a tu pantalón, levanté la cabeza y té vi, con los ojos en mí, esperando, como una fiera que espera el momento adecuado para dar el zarpazo, te desabroché el cinturón y terminé de desnudarte, sin dejar de mirarte.Cada caricia, cada beso, cada trazo de humedad, era un pedazo de cielo. Sentí tu boca en mis pezones, esos botoncitos sagrados que tanto te gustan, lamiendo, besando, mordiendo, chupando como un niño, mientras yo no terminaba de dar gracias a la vida por este momento. Entonces sentí tu mano deslizándose hacia abajo, cada vez más abajo, hacia mis tobillos, y allí empezó a subir por mis piernas, hasta mis rodillas, luego los muslos, y empezaron a jugar con mi entrepierna. Finalmente te escabulliste entre la humedad de mi sexo, y tus dedos entre juegos se introdujeron lentamente en mi interior. En caricias orales de nuestros sexos ardiendo. Besaba y mamaba con delectación tu verga, bebías mis delicias húmedas de mi flor sagrada. Sentiste mi gemido en tu oreja, que se mojó al chuparla y volviste a besarme mientras tu mano seguía jugando, con un ritmo lento pero seguro, y acelerándose a cada paso.Yo no podía más, y tampoco quería terminar tan rápido esos instantes; entonces te empujé hacia atrás y empecé a deslizar mi lengua por tu pecho, hasta llegar a tu vientre. Sentía tus manos en mi cabello, era casi rubio, recuerdas, me dijiste que te gustaba asi… hasta que llegué a tu daga preciosa erguida, destacando sus venas calientes y empecé a jugar con mi lengua, mientras veía cómo tus ojos se cerraban y tus labios se remordían.Empecé por el glande, y fui bajando hasta introducirlo todo lo que pude en mi boca, entones empecé a succionarlo, una y otra vez. Evidentemente quisiste recompensarme, y te arreglaste para irme acomodando de tal forma que tus manos llegaron nuevamente a mi vagina, y entonces el ritmo de tu penetración era más acelerado, querías poseerme por allí, no me resistía, me excitaba avalarte entero, y aunque lo hacía con dificultad, el placer me permitía encaminar tan grande carne hasta la garganta en donde disfrutaba tus ojos cerrados por la intensidad de la sensación. Entre lamida y lamida tenía que detenerme a gemir por el placer que estaba sintiendo, hasta que finalmente me tumbaste sobre la cama blanca, grande, y abriendo mis piernas te introdujiste en mí, dejándome tocar el cielo con las manos: te sentí una y otra vez, en medio del ensueño, sentía como seguía mojándome, y lubricándome, cada vez más, hasta que sentí el temblor en mi cuerpo, que acompañé con un grito: Toma mi alma, mi amor…. que hizo que todo mi cuerpo se contrajera, y volcando la cabeza hacia atrás empecé a susurrar, y a gritar y a gemir. Entonces aumentaste tu ritmo, y te vi otra vez mientras tu semen se derramaba dentro de mí, caliente, ardiente, y gritaste de placer. Estuvimos así un rato quietos y entonces te levantaste y te tumbaste a mi lado, y me abrazaste, yo pensaba si no habría sido un sueño. Pero no, tus manos, tus ojos, tu verga, reclamaban más y ... yo, como siempre, estaba dispuesta a darte todo… luego….unas palabras quedas…unas caricias tiernas, unas miradas preciosas, unas sonrisas bellas…y a amarnos nuevamente… bajé nuevamente a tu vientre …mientras hundía un poco mis dedos entre tu ingle, causando reacciones involuntarias, rocé tu pecho con mis senos y los dejé pasearse por tu cuerpo hasta llegar a tu verga, que ya estaba nuevamente inquieta, cómo admiro tu virilidad a tus 57 años amor mío, bajé un poco más y te dí pequeñas mordidas a tu pelvis, algunos vellos quedaron atrapados entre mis dientes mientras gemías de dolor y de placer al mismo tiempo, mi lengua buscó ansiosa mitigar esos quejidos, que ahora se convertían en palabras diciendo, Siii, así, quiero más, Hazlo asíii...Atrapé dentro de mi boca con rapidez uno de tus testículos y lo succioné suavemente, muy suavemente mientras mi mano recorría la parte baja de tu deliciosa verga, solté uno y tomé el otro, y dentro de mi boca lo manipulé un poco, como si jugara con dos bolas de billar e n mis manos, tan solo torciéndolos levemente; recorrí tu zona perineal y me aventuré un poco a hacerte sentir el calor de mi boca, mis labios y lengua, subí de nueva cuenta en tu verga y la introduje en mi boca, comencé a succionarla, morías ya de placer, lo sabía, conozco todos tus detalles amor mío, ejercí cierta presión sobre la parte perineal, con ritmo…..Luego nada más…solo la paz…solo el silencio solo tu abrazo, no sé cuántos minutos pasaron…hasta que me despertó tu insistente recorrer por mi cuerpo de diosa…esas caricias que buscan algo, que buscan más, era mi cintura, eran mis caderas, eran mis nalgas femeninas, buscadas por el macho hambriento, me diste la vuelta, boca abajo luego te sentí poderoso, buscabas mi derriere, aquel poderoso atractivo femenino para el hombre, abriste mis nalgas y entraste con decisión, un grito de dolor, más de placer inesperado y comenzaste a moverte ahí haciendo crecer mi placer, me dejé hacer, me gusta que hagas todo de mí. Cuando me abandono a tus placeres, cuando me usas, sé que soy tu dama, se que soy tu esclava se muy bien que soy tu hembra y me gusta tanto abandonarme en tus brazos para que me poseas como quieras, y me gusta ser tu mesalina, ser tu amante, tu mujer y tu prostituta, por eso te dejo entrar triunfante en mis nalgas en esa penetración sagrada de mi femenino culo, donde te sientes ´´u, donde me siento yo. Donde el placer de hombre y de mujer se funden en la posesión completa y sublime ¿Qué era lo que yo deseaba? ... lo sabía bien, así que continué haciéndote enloquecer, para que no pudieras pronunciar palabra alguna, para que no pudieras rechazar mi juego, mi deseo; te incité tanto, que no tenías ya fuerzas para decir: Detente, tan solo de tu boca salió una pequeña vocecilla que dijo ¡No puedo más, no puedo contenerme! en ese momento sentí como mi cuerpo se inundaba de ese precioso líquido, de tu sagrada miel, me inundaste toda, desbordó de mí, salí de ti y te recibí desesperada en mi boca nuevamente y te bebí, te bebí entero mi amor, ahora era yo quien no podía con tal cantidad de semen, así que opté por distribuirlo usando tu verga, en mis mejillas, mi cuello y mis senos ... hice el amor como quise y me aproveché de tí como si fuera lo último que hiciera en mi vida. Sabía que no me arrepentiría. Te lo había dicho tantas veces. ¡Tú sabías cuánto te amo amor mío, mi amor. Sé que otra vez, no sé cuándo, pero nuevamente estaremos allí, lo sé, el cielo me lo dice. Tu Gotita de miel…

viernes, 26 de junio de 2009

Tus senos y los míos....


Tus senos están suaves,
tocando mi espalda,
y versos alejandrinos nacen en el sudor.
No quedan ya melodías,
un dulce final agrava la inquietud de las cuerdas
de esa guitarra intrastocable
que formas en mi cuerpo.
Y caen, caen,
sobre el derrotado lomo,
la carne de mundo que me nace y me pudre
a cada latido irresponsable.
Y nacen, nacen,
agotando de savia y azufre
el asombrado paraje de mi pecho.
Existen, es cierto,
queriendo más,
afilando un minuto para que lo tome,
hecho punzón de oro,
y con él me magulle y rompa,
y solo quede la trasparencia inefable
de nuestra carne amorosa
derramada entre ríos de sal y perfume de sangre.

(Walkyria)

De Pablo Neruda


Déjame sueltas las manos
y el corazón,
déjame libre!.
Deja que mis dedos corran
por los caminos de tu cuerpo.
La pasión -sangre, fuego, besos-
me incendia a llamaradas trémulas.
Ay, tu no sabes lo qué es ésto!
Es la tempestad de mis sentidos
doblegando la selva sensible
de mis nervios.
Es la carne que grita con sus ardientes lenguas!.
Es el incendio!.
Y está aquí, mujer,
como un madero intacto
ahora que vuela toda mi vida
hecha cenizas
hacia tu cuerpo lleno,
como la noche, de astros!.
Déjame libres las manos
y el corazón,
déjame libre!.
Yo sólo te deseo,
yo sólo te deseo!
No es amor, es deseo
que se agosta y se extingue,
es precipitación de furias,
acercamiento de lo imposible,
pero estás tú,estás
para dármelo todo,
y a darme lo que tienes
a la tierra viniste,
como yo para contenerte,
y desearte,y recibirte!

(Walkyria)

El seminarista de los ojos negros


Desde la ventana
de un casucho viejo
abierta en verano,
cerrada en invierno
por vidrios verdosos
y plomos espesos,
una salmantina de rubio cabello
y ojos que parecen
pedazos de cielo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Baja la cabeza, sin erguir el cuerpo,
marchan en dos filas
pausados y austeros,
sin más nota alegre
sobre el traje negro
que la beca roja que ciñe su cuello,
y que por la espalda casi roza el suelo.
Un seminarista, entre todos ellos,
marcha siempre erguido, con aire resuelto.
La negra sotana dibuja su cuerpo
gallardo y airoso, flexible y esbelto.
Él, solo a hurtadillas
y con el recelo
de que sus miradas observen los clérigos,
desde que en la calle vislumbra a lo lejos
a la salmantina de rubio cabello
la mira fija, con mirar intenso.
Y siempre que pasa
le deja el recuerdo
de aquella mirada
de sus ojos negros.
Monótono y tardo va pasando el tiempo
y muere el estío y el otoño luego,
y vienen las tardes plomizas de invierno.
Desde la ventana del casucho viejo
siempre sola y triste;
rezando y cosiendo
una salmantina
de rubio cabello
ve todas las tardes pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
Pero no ve a todos:
ve solo a uno de ellos,
su seminarista de los ojos negros;
cada vez que pasa gallardo y esbelto,
observa la niña que pide aquel cuerpo
marciales arreos.
Cuando en ella fija sus ojos abiertos
con vivas y audaces miradas de fuego,
parece decirla:
—¡Te quiero!, ¡te quiero!,
¡Yo no he de ser cura, yo no puedo serlo!
¡Si yo no soy tuyo, me muero, me muero!
A la niña entonces se le oprime el pecho,
la labor suspende y olvida los rezos,
y ya vive sólo en su pensamiento
el seminarista de los ojos negros.
En una lluviosa mañana de inverno
la niña que alegre saltaba del lecho,
oyó tristes cánticos y fúnebres rezos;
por la angosta calle pasaba un entierro.
Un seminarista sin duda era el muerto;
pues, cuatro, llevaban
en hombros el féretro,
con la beca roja por cima cubierto,
y sobre la beca, el bonete negro.
Con sus voces roncas
cantaban los clérigos
los seminaristas iban en silencio
siempre en dos filas hacia el cementerio
como por las tardes al ir de paseo.
La niña angustiada miraba el cortejo
los conoce a todos a fuerza de verlos...
tan sólo, tan sólo faltaba entre ellos...
el seminarista de los ojos negros.
Corriendo los años, pasó mucho tiempo...
y allá en la ventana del casucho viejo,
una pobre anciana de blancos cabellos,
con la tez rugosa y encorvado el cuerpo,
mientras la costura mezcla con el rezo,
ve todas las tardes
pasar en silencio
los seminaristas que van de paseo.
La labor suspende,
los mira,
y al verlos
sus ojos azules
ya tristes y muertos
vierten silenciosas lágrimas de hielo.
Sola, vieja y triste,
aún guarda el recuerdo
del seminarista de los ojos negros...
(Miguel Ramos Carrión
)

Cantar de los Cantares

Capítulo 2

2:1 Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles.
2:2 Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas.
2:3 Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar.
2:4 Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.
2:5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.
2:6 Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
2:7 Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalén, Por los corzos y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor, Hasta que quiera.
2:8 ¡La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, Brincando sobre los collados.
2:9 Mi amado es semejante al corzo, O al cervatillo. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Atisbando por las celosías.
2:10 Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
2:11 Porque he aquí ha pasado el invierno, Se ha mudado, la lluvia se fue;
2:12 Se han mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción ha venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.
2:13 La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne dieron olor; Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
2:14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
2:15 Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne.
2:16 Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios.
2:17 Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Vuélvete, amado mío; sé semejante al corzo, o como el cervatillo Sobre los montes de Beter.

(Walkyria)

Te espero...porque te quiero....


Te espero porque te quiero;
te quiero porque siento;
siento porque tengo un corazón,
un corazón que hoy late.
Te espero porque te respeto;
te respeto porque te escucho;
porque sigo tu ritmo,
el ritmo que tú sigues.
Te espero porque te necesito;
te necesito porque tú vales,
vales porque eres persona,
y sólo por eso, eres grande.
Te espero porque te ayudo,
te ayudo porque me nace,
porque quiero no verte triste
y porque quiero abrazarte.
Te espero porque te quiero,
te espero en la distancia,
te espero a través de la pantalla,
pero... te espero.

Walkyria

Tu amiga....tu amor...


Cuando estés perdida bajo un cielo triste y gris
y nada, nada te haga feliz,
pon tu pensamiento en mí
y nómbrame sin más,
recuerda que siempre tendrás mi amor.
Háblame, búscame
y al lugar que quieras iré,
a tu lado,
allí estaré.
Todo lo que tienes que hacer es
sentir que no te olvidé,
soy tu amor, tu amiga fiel.
Cuando estés vencida
y en ti no encuentres paz
y al dolor te entregues por los demás,
mira dentro de tí
y allí me encontrarás,
soy esa pequeña luz de amor constante
y fiel.
Háblame, búscame,
y al lugar que quieras iré,
a tu lado siempre, allí estaré.
La distancia no existirá para esta ternura infinita jamás
soy tu amor, soy tu amiga.
Ya sabes que en mi alma tienes lugar
un puerto donde llegar,
abierta para tus sueños,
tus penas y sentimientos,
y yo te lo ofrezco.
Háblame, búscame,
y al lugar que quieras iré,
a tu lado siempre,
allí estaré.
Todo lo que tienes que hacer es sentir que no te olvidé,
soy tu amor, soy tu amiga fiel.
Jamás te diré que no te amo,
o que dejé de amarte
Jamás otros brazos te reemplazarán.
Soy fiel.
Soy Walkyria

Aveces soy....


A veces soy calma;
otras tempestad;
a veces sonrío;
otras me mata la ansiedad.
Soy la niebla que cubre el valle
en las mañanas del olvido,
cuando tu corazón no late
a la misma velocidad del mío.
Soy la lluvia que cae incesante
por los cristales que tu ventana,
cuando tu alma me dice a gritos
que ya no me amas.
Soy el sol tras las montañas
en el amanecer de un nuevo día,
cuando tu sonrisa ilumina tu cara
para decirme “estoy bien amor mío”.
Y aunque parezca mentira,
son tus sonrisas
las que me llenan de vida.
Y aunque parezca imposible,
son tus brazos
los que dan color a mis días grises.
Y aunque parezca indecente,
son tus ojos
los que no puedo sacar de mi mente.
Y aunque parezca una broma,
es tu amor
el que me hace ser mejor persona.
Y aunque pasen mil años,
y mi cuerpo se vaya deformando,
hay varias cosas que permanecerán para siempre;
es el amor que siento por ti,
es mi corazón por ti latente,
son tu recuerdo y tu rostro
siempre presentes en mi mente.

(Walkyria)

miércoles, 24 de junio de 2009

El dulce sabor de una mujer exquisita...


(Gabriel García Márquez)

'Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz. Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo, es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa y un buen consejo puede alegrarte la vida. Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos, es aquella que sacrifica su sueño temporalmente por hacer felices a los demás. Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes...Los que estamos fuera de foco somos los hombres) sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama. Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia, es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO. Y un HOMBRE...UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así...Que se siente orgulloso de tenerla como compañera.... Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento... Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y atender tripones, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes...La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser 'Muy machas' nos llevan gran recorrido...¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el regalo solamente por la vistosidad de su empaque...

Las walkyrias, vírgenes de la guerra,
cabalgan entre las nubes y con sus gritos de guerra se llaman para reunirse en una escarpada cumbre.
Se disponen a llevar al Walhalla a los héroes muertos, recogidos en los combates....