viernes, 31 de julio de 2009

Sensaciones especiales


Después me levanté... la besé, sus labios desprendían un aroma a sexo excitante, entonces le dije que me desnudara ella a mi. Cuando llegó a mis braguitas las bajó, el olor era más fuerte y más intenso. De hecho no me había cambiado, las dejé súper olorosas a posta sin decir nada las cogió, las olió aspiró y lamió, había entendido claramente mis gustos.

Placeres......


Sigo cayendo hacia ti, mientras tú te hundes en mi cuerpo, deseo sortear mis besos empaparte de caricias, renacer con la luna, abrazando el sol, sin temor del amor, el hedor de un corazón dormido calcinando sus sentimientos tratando de vivir el hoy, la respiración es controlada, sentimientos absortos, abriendo las puertas al mero
placer, conexión tibia, mojada, bocas purulentas besando lo sublime de las puertas del hedonismo sin cinismo me masturbo a través de tu olor.

Adriana Arnaiz

martes, 21 de julio de 2009

Deseo intenso








Cuando deseo tengo de que se haga realidad estas locas ganas en que coincidimos mi amor, estar con alguien mas en la cama, desbordando tu y yo nuestras ansias de compartir nuestro amor con una mujer que entienda que es nuestra manera de amar, vernos disfrutar tanto, llegar a la pasión plena sabiendo que nuestro amor es entrega, satisfacción total, es ser feliz complaciendo al otro, sin prejuicios, sin temores porque nuestro amor es fuerte y leal.
Quisiera empezar con ella, besándonos sin cesar, acariciando nuestros pechos, lamiendo nuestros pezones, sentir como endurecen, luego y sin mucha prisa acariciar nuestra intimidad, sacarnos la ropa y ya desnudas encontrar la posición para lamernos completas nuestras conchitas, hacer el 69…meter mis dedos en su vagina ya húmeda y cada vez dilatándose más, lamer su ano, jugar con mi dedo también ahí, luego volver a sus senos, succionarlos, lamerlos, acariciarlos, besar su boca que pide más, bajar por su cuello, sin dejar de tocar su clítoris, sentir como su cadera se mueve queriendo tener ahí mi boca, acariciar con mi lengua suavemente su clítoris, meter un dedo, luego dos, quiero que me pida tres, que enloquezca de placer, que grite, gima, suspire, que encienda mi ser.
Quiero es ese momento que él me tome mientras yo sigo disfrutando de su flor, que ella nos mire como disfrutamos los dos, dándome fuerte, con sus testículos golpeando con ritmo en mi conchita, sentir su verga dentro sentir como se acelera el ritmo, mientras tanto ella muerde sus labios ante tanto placer, pongo un poco de vino en su concha y siento su delicioso sabor, el olor de su miel mezclada con el vino, saborearlo delicadamente.. cambiar las posiciones ahora quiero que ella reciba a mi amado, quiero verlo disfrutar mientras beso su boca me excita el pensar en ese momento, luego voy hacia ella y acaricio y beso sus tetas, luego ellos acostados los dos boca arriba, acariciar su concha con la verga dentro de ella, lamerlos ahí juntitos, ayudar a que ella llegue al clímax frotando su clítoris lubricandolo con mi saliba hasta que explote de placer para que luego y con más ganas él venga a mí, todo lleno de fuego, de ganas de dar su leche a la mujer que ama, a la que le corresponde y con quien comparte sus fantasías y temores. Ahora me toca a mí, quiero cabalgar en él y que ella tome el juguete y lo introduzca en mi ano, a la vez que disfruto de mi macho, que luego yo recostada, el siga dándome mas, ella ponga en mi boca su flor y llegar así al éxtasis total. Cuando el sienta que su leche quiero que venga hacia mi boca y que ahí la desborde, sentir como se escurre por mi piel y ella acercándose a mi boca, pruebe también de su miel, terminar así esta nuestra primera vez sintiendo el sabor de nuestros sexos en total disfrute y colmados de placer.

lunes, 20 de julio de 2009

VIAJE DE FUEGO..


Acercate a mis labios
satisface mis anhelos
haz tuyos mis deseos
de tierra y fuego
envuelvete en mis brazos
y alimentate en mi pecho
de botones dorados
y montañas de fuego
encadenate a mi cintura
aprisionada mi locura
se tu el dueño
del surco de fuego
ANIDA EN MI PUBIS
serpiente de fuego
prendete a mi vientre
con suaves movimientos
...llenos de fuego
más de prisa cabalguemos
hacia la locura
pues somos de fuego
EXPLOTA
en caricias el firmamento
con agua y fuego
languidecesco en tu pecho
calmados mis anhelos
descanso en tu cuerpo
de tierra, agua y ..fuego

viernes, 17 de julio de 2009

Me muevo...


Me muevo por impulsos y hoy... hoy voy a por ti, vestida para saciar el ansia que se revuelve en mi vientre y desgarra mi piel....
El estómago cerrado, esta vez apenas estoy atenta a la conversación…
Estoy en otras, valorando, decidiendo, rematando ese plan maquiavélico y perverso, y la humedad de mi sexo no hace mas que apremiarme a levantarme de la silla.. Y el corazón que bombea sangre, más cantidad, rápido, más rápido
Se abre la veda, y buscas contacto. Tu mano recorriendo mi culo, de una a otra nalga, por encima de esa finísima tela….
Cómodo y cercano mi lengua busca desesperadamente ahogarse en tu saliva…
Caliente, muy caliente. Y mi ropa cae al suelo, y la tuya la hago desaparecer...
Piel contra piel, ya no hay donde ocultarse...
Te miro a los ojos, miro tu daga, y bajo deslizando mi lengua sobre tu vientre, abro la boca intentado abarcarla por completo....
Tu musculatura tensa, cuando de repente empujas y me llenas hasta doler
Estoy perdiendo el control
Me revuelvo, me retuerzo, lucho por evitarlo, pero no sueltas mis muñecas y arremetes con furia y pasión, queriéndome partir en dos.
Y mis pensamientos se volatilizan formando extrañas columnas, que se entremezclan como el humo en una espiral ascendente...
Mi cuerpo deja de pertenecerme. Mi cabeza está colapsada de placer
Y Puedo verme desde arriba, completamente abierta, temblando y abandonada mientras sujetas con firmeza mis muslos mojados en sudor, el cabello pegado a la cara y mi cuerpo recibiendo el cruel impacto de tus embestidas. Me asusto, ¿me supera?
Esa extraordinaria sensación de estar al borde de la pérdida de conocimiento para de repente, sumirme en un profundo estado de éxtasis
Y ya no importa, el miedo desaparece, todo deja de tener importancia, tan sólo tu imagen turbia que me devuelven mis ojos vidriosos….Porque estoy subiendo, subo, me elevo...
Descargando tensión en pequeños espasmos casi eléctricos…
Y de nuevo la sangre fluyendo, y recuperando poco a poco la funcionalidad .
Y te miro…. Y tu verga continúa golpeándome sin cesar… fuerte, dura y devastadora…
Ahora tus dedos trabajando obscenamente, introduciéndolos violentamente para luego llevarlos a mis labios
Y vuelve tu boca a retomar protagonismo lamiéndome lascivamente, despacio, de abajo a arriba...
Y no puedo hacer nada por detenerte, tan sólo sujetarte la cabeza y abrir más aún si cabe, las piernas. Contoneándome febril y lujuriosa como una perra, buscando el pleno contacto, y perdiendo la poca vergüenza que me queda…
Sin orden y sin reglas, dejándonos envolver por el momento…

Mi flor...


Tú, tus ojos intensos, curiosos, llenos de significados y de deseos que no termino de entender pero que igualmente me motivan, me estremecen, me enamoran. recuerdo tu boca, que busca, que se concentra, que brama, que encuentra, que traga. Me deslumbra tu recuerdo que quiero bésate tanto, Tu besos se me escapan porque tú no estás... tu cuerpo todo está concentrado en lo que te hago dentro de ti, de otra manera. Y recuerdo que en ti está el placer más profundo, más largo, más húmedo, más intenso. Recuerdo perfectamente que muero en tus brazos de placer...
y que muero de amor cuando el placer en ti se desborda por toda ti... Ya no puedo más, quiero estar a tu lado. Ya voy, no tardo.

A las diez mi amor.....



Anoche... cuando mi casa se fue quedando callada y todo se hizo quietud y calma, acudí a tu llamada. Descansas cómodamente la cabeza en el mullido respaldo del sillón, paladeando el sabor de un jack daniels, con tu copa en la mano, acariciando el suave cristal, la pluma en la mano acaricia el papel suavemente. Sé que me piensas... lo veo en la sonrisa que dibuja tu rostro y me acerco lentamente, para no interrumpir tu inspiración. En la terraza hace fresquito. Sólo se escucha el sonido del hielo derretirse en la copa, el tic tac de un reloj y el chispear de las velas que tienes encendidas...

Mis zapatos resuenan por la duela en la casa vacía, ecos plenamente femeninos, con pasos lentos y tímidos. Sé que estás ahí y también sé que me esperas...
Desde el umbral de la puerta solamente puedo ver tus piernas, cruzadas a lo largo de manera indolente. La sombra del respaldo del sillón oculta el resto de tu ser. Avanzo lentamente, me coloco frente a ti, me acabas de descubrir...

Mi silueta se recorta ante el brillo de las flamas. Miro a ambos lados y, lentamente, me quito el abrigo. Lentamente, desabrocho los primeros botones, desde arriba hacia abajo. Tan solo llevo un corsé de encaje champán, que contrasta con mis femeninas y suaves curvas... Mi piel, al contacto con la luz, se estremece como un animalillo vivo, que se regocija al calor...El abrigo cae al suelo y mi figura se muestra al fin, ante ti... Mi cabello cae sobre los hombros y mis ojos miran a la oscuridad...

Permanezco ante ti... Te levantas y te acercas, caminas lentamente hacia mí cubierto con una bata color café, con capucha, que te dá un aire de monje benedictino que me encanta...

Extiendo mis dedos y con mis uñas y las yemas, desanudo el cordón que la cierra. Cuando la bata se abre, mis manos se escurren entre los pliegues, manos frías por el ambiente, buscando y sintiendo el calor de tu cuerpo. Abres los pliegues de la bata y me cubres con ella. Mi piel se estremece al pasar del frío a la calidez de tu piel. Te rodeo con mis brazos y apoyo mi mejilla en tu pecho, tus brazos me rodean y lentamente me sujetas contra ti. Respiras mi aroma, dulce, de mujer. Mientras tanto tus manos me recorren...

Lentamente exploras mi boca, sus contornos, lamiendo mi lengua, sintiendo como mi sabor te hipnotiza. Tu mano izquierda baja y sujeta mis glúteos, introduciéndose entre mis piernas desabrochando la parte inferior del corsé, mientras la diestra me aprieta contra tu piel desnuda. Con los dedos desabrochas el corsé, el cual cede fácilmente, cómplice de tus deseos. Uno a uno los broches se separan y tus yemas se introducen en mi piel...
Siento tu vientre pegado al mío y tus muslos duros contra la suavidad de tu piel. Tu verga se levanta latiendo entre mis muslos, palpitando caliente como brasa de fuego y pecado. Tus labios descienden hasta mi cuello, lamiendo, chupando, besando. Mientras tu muslo derecho se introduce entre mis piernas tu mano izquierda me toma por la zona lumbar justo donde empiezan mis glúteos obligándome a montar a horcajadas sobre tu muslo, lo cual hago casi de puntillas. La suave curva de mi vientre se adapta a la tuya, adhiriéndose como solo una hiedra sabe hacerlo. Entre besos y caricias me muevo sobre tu muslo, sientes mi humedad y mi calidez te excita más aún...

Doblando la espalda bajas por la línea de mi cuello, hasta mi clavícula, la cual besas y recorres con los dientes, dando ligeros mordiscos apenas sujeto en mi piel, Besas el valle que se forma entre mis senos, y tomando un pezón en la boca, lo succionas lentamente. A cada succión un gemido mío te indica que sigas mientras con tus manos abarcas mis caderas moviéndolas en círculo. Mis músculos se tensan. Una pierna sube por tu costado, sujetando tus glúteos con la pantorrilla. Tu erección, está plena, con firmeza sujetas mi muslo y con la otra mano me levantas mientras cruzo las piernas alrededor de tu cintura, abrazando todo tu ser.

Me llevas a la cama que se encuentra detrás de nosotros y me colocas boca arriba deslizándote lenta y sinuosamente hacia abajo tallando tu vientre contra mi vagina mientras tu rostro se restriega contra mis pechos, tu boca baja lentamente hasta mi vientre y tu lengua juguetea con mi ombligo tus dedos se introducen dentro de mi sexo invadiéndome, acariciándome...
Mis manos te sujetan del cabello, llevándote más abajo hasta que tu boca mordisquea impúdicamente mis muslos, tu lengua se introduce en mi sexo. Te deleitas con mi sabor, después de algún tiempo, mis jadeos te indican que me encuentro al borde del precipicio, por lo cual, te deslizas a un costado, acercas tu verga deliciosa a mi rostro, acariciándome con ella. La sujeto con una mano mientras mi lengua recorre tus bordes, abarcándola con los labios y saboreando tu esencia...

Después de unos deliciosos minutos, te levantas y me vuelves colocándome de rodillas en la cama, con ambas manos sujetas mis caderas mientras introduzco tu verga dentro de mí. Lentamente nos fundimos en uno solo, uniéndonos, perdiéndote tú en mis entrañas tratando de llegar más dentro de mí y sintiéndote más en tu alma.

Al final, en medio de una profusión de movimientos y gotas de salado sudor, con mi rostro hundido en la almohada y mi cuerpo bajo el tuyo, una explosión de mil galaxias en espasmos estalla en nuestros cuerpos, corriendo desde el vientre hasta la última célula nerviosa de los dedos, después el sueño dulce y relajado.

Horas más tarde, la vuelta a la realidad, yo volveré a mi mundo y tú, te quedarás esperando hasta la siguiente vez que vuelvas a desear mi presencia y me pueda volver a escapar...



Sutiles, encantadores, apenas insinuantes. Despiertan el deseo y avivan las fantasías adormecidas. Exacerban los sentidos y provocan todo tipo de sensaciones. Gestos femeninos por excelencia, los mohines. Como ese de rozarte los labios con la punta de los dedos, que sugiere el deleite que te produce sentir por anticipado cuánto vas a disfrutar el llevar a cabo la próxima travesura.

Como si fueran perlas encontradas en las profundidades marinas, unidas para rodear tu cintura, engarzadas por las manos de un orfebre, con magistral habilidad. Así, como si fueran perlas, concedes placeres, ensueños y favores. Como si te sobraran, como si no fueran tuyos, pero te pertenecieran. Sin preguntar a quién, ni cuándo, ni cómo, las prodigas. Quizás debieras guardar algunas para ti.


Todos tenemos fantasías y todos imaginamos cosas bellas y sensuales...y para experimentarlas cada persona, dependiendo de su personalidad, requiere de un proceso.

Me conozco y para hacer real una fantasia o lo que mi mente imagina creo que necesitaría un proceso normal, lógico....lento.

El otro día soñe que estaba con una habitación de hotel con una pareja. A pesar de estar los tres solos yo era una mera observadora. No participaba. La pareja empezó a tener sexo. Sexo desenfrenado. Eran conscientes que yo estaba allí para mirar. Era una simple voyeuse. Mientras el chico la penetraba ella me miraba con su rostro desencajado. Ella disfrutaba mirándome mientras recibía a su chico en cualquier postura y yo disfrutaba viendola gozar. Disfrutaba oyendo sus gemidos, su respiración intensa. Disfrutaba viendo como su cuerpo desprendía sudor y se quebraba de placer. Disfrutaba contemplando como sus pezones se erizaban con cada caricia. Disfrutaba con el sonido de la humedad de su flor cada vez que él empujaba sus caderas. Yo seguía observándola. Mirándola desde distintos ángulos. No quería participar, me sentía bien como una simple espectadora. Me excitaba, me encantaba ver como esos dos cuerpos se repartían placer sin cesar. Me encendía ver como jadeaban. Como gozaban. Me gustaba ver como me miraban....


Me gusta el sexo con tiempo. Con cambios de ritmo. Con juegos. Sin prisas. Con morbo en las miradas y los actos. Disfrutando de tu placer y del mío. Buscándote. Escondiéndome. Saboreándote. Dejando que me comas entera. Oliendo. Escuchando. Palpando. Pero de vez en cuando no puedo evitar tener tanta prisa por hacer el amor contigo que no hay tiempo ni para quitarme mi tanguita. Y en momentos así un “arráncamela yaa” a tiempo es una bendición.

Hoy estoy juguetona. ¿Tienes sed?


Por si no te has dado cuenta, quiero tu lengua aquí. De inmediato..... a más tardar.... hoy. Luego ya dejo a tu elección dónde llevarla.

El sexo Oral

Me encanta el sexo oral. Y me encanta follar. Pero que me masturbes es algo que me supera. No es solo placer: es morbo y placer juntos, y eso es mucho mejor.


De pie uno frente a otro, desnudos, con esa mirada que sólo la excitación máxima da. Húmedos, sudorosos… Sentir tu mano explorando mi humedad. Primero las yemas de tus dedos investigando el clítoris. Que mires cómo reacciono a tus caricias. Luego entrando en mi. Notar tus dedos curvándose dentro de mi buscando el punto G. Que la palma de tu mano roce mi clítoris mientras tus dedos hurgan en mí. Que me mires con esa media sonrisa tan morbosa que tienes cuando me ves al borde del orgasmo gracias a tus manos. Que pellizques mis pezones cada vez más fuerte con una mano mientras aceleras el ritmo de la otra. Que ambos escuchemos ese sonido, ese chasquido, casi chapoteo, que produce la fusión de mi humedad con el movimiento frenético de tu mano.

Correrme en tus manos.

Estar en tus manos.

Eso sí que me vuelve loca.