sábado, 7 de noviembre de 2009


Tal vez sea para que pasen las horas más rápido, para que no se pierdan y solo avancen...
Tal vez sea porque la historia está para escribirla, porque hay muchas ideas para ponerlas en tu piel, porque me gustaría que tu cuerpo fuera el diario de mis días...
Tal vez he dejado muchas noches sin usar, muchas caricias para después, hoy contigo voy a gastarme las noches, voy a usar las caricias, voy a sembrarlas en tu piel...
Tal vez podría soñarte desnuda mientras duermes sin prisa, podría pensarte, desearte, caminarte con mis labios..
Tal vez hoy te persiga en tus sueños, quizá tus sabanas se muevan nada más porque si, quizá amanezca sabiendo a ti...

Tal vez sea todo porque... tan solo TE AMO.

Walkyria

Sobre mis muslos...


Sentada sobre mis mulos,
espalda contra pecho apoyada,
respiras con ansia y,
el batir del corazón tuyo me llega,
a través de la carne joven para,
inyectarle adrenalina al mío.

Como cristales cortantes los pezones,
que rabiosos por gozar se crispan duros,
me rasgan las manos glotonas,
cuando comen tus neumáticas redondeces.

Y mi verga palpita contenta,
danzando con el vientre alegre,
porque sabe que penetrará en ti pronto,
que tus agujeros se abrirán propicios,
deliciosos, húmedos y carnales,
para darme el goce que me extravía,
cuando te ofrezco con chorro fuerte,
mi blanco caliente a ti,
malabarista Niña, mujer terrible.

Yoseidan

viernes, 6 de noviembre de 2009

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Mi Flor......


“Y dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que irrigara todo mi cuerpo; nacieron así las ideas, los sueños, el instinto. Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas las mañanas y bendigo mi sexo”. (Gioconda Belli)
Reconozco mi sorpresa la primera vez que una chica me dijo mirándome a los ojos que era lesbiana, Me lo dijo con la mayor naturalidad….mientras yo intentaba guardar mi compostura…para que mis miradas no resultaran extrañas sobre el maravilloso escote que me ofrecía, y evidentemente el escote y toda ella pudieron más que los prejuicios sociales y sexuales pues no me habían programado para tal situación, para experimentar a fantasías con una mujer. Reconozco que no es lo mismo vivir que juzgar, hoy lejos de un prejuicio lo veo como una tentación...Cuando la mujer asume la sexualidad con menos ataduras y menos prejuicios que los hombres, se facilita la naturalidad y se descubren ingredientes de ternura, delicadeza, buen gusto y exquisita sensibilidad, por ello la bisexualidad femenina se ve más natural y más intensa a la vez, siendo más común de lo que se piensa. Hoy las mujeres pueden acercarse a otras con fines eróticos sin renunciar a su evidente lado heterosexual….sexy, no ?

Delicias húmedas de mi amada....

miércoles, 4 de noviembre de 2009


-Caliéntame, amor…Ven, bésame.
Una presión dura sobre mi abdomen, me inquieta, me excita.
-Me encanta sentir tu verga apretándome, diciendo "Aquí estoy".
- Es que está pidiendo a gritos que te clave mi amor...
-¿En dónde la quieres clavar cielo?
-Ahora cuando te desnude, te digo...
- Quiero quitarme la ropa.
Tu piel erizada y tus manos urgentes me recorren. Me sientas sobre tí. Me besas. Me encanta que me comas la boca, con ganas de acabártela. Como si fuera una fruta. Deslizas hacia arriba mi camiseta. A media luz, el sol apenas va asomando en el horizonte. Imagino que mi blanca piel deslumbra en comparación con el negro sostén. Tus manos cubren mis senos, los presionan, los pellizcan. Lo desabrochas por atrás y me miras.
- Eres tan preciosa, poderosa, perfecta, tan hermosa...
Tus manos se concentran en mis pezones, los acaricias suavemente. Yo te miro, te dejo hacer, montada sobre ti, a los ojos. Te escucho respirar agitadamente.
Tu verga se siente rígida, me deseas, me desea… presiona sobre la tela de mi pantalón, debajo siento mi vulva hinchada, caliente, casi me duele…te desea…desea tu daga.
Desabrochas mi cinturón y mi pantalón.
- Preciosa, quítate la ropa, quiero verte desnuda, eres tan regia.
De pie sobre la cama termino de desnudarme. Tú me miras desde abajo. La perspectiva me llena deseo, observas mis nalgas, mis senos, mis muslos, mi tanga negra de encaje.
-No sabes cuánto te deseo...cuánto me encantas…me dices.
Me acuesto, de frente a tí, coloco mis pies a cada lado de tu cabeza. Tú miras mi vulva hinchada bajo el encaje. Una gota de humedad oscurece la tela.
-Ven, acuéstate sobre mí, poséeme, soy tuya. Tómame…. gózame, amor…goza tu hembra…
Me siento sobre tu verga, erguida y brillante, coloco mi vulva suave y caliente, aún vestida, encima de tu carne erguida. Me tomas del cuello, me acercas hacia ti. Mis pezones rozan suavemente tu pecho. Yo me doy gusto moviéndolos de lado a lado sobre ti, trazando caminos sobre tu torso. Cierras los ojos y gimes al contacto de mi piel con la tuya.
-Me vas a volver loco….
Te beso, me besas, nuestras lenguas se abrazan. Se reconocen, se recuerdan, nuestros labios chocan. Tú acaricias mi espalda, me pides que meta la lengua en tu boca. La succionas con decisión, y yo siento golpes de sangre en mi flor, los pétalos me laten, me queman….
-¿Y si te la meto solo un instante?
Yo dudo, no respondo, no hago nada. Solo siento el gusto, el placer de los escalofríos que tu cuerpo desnudo ocasionan al contacto del mío.
Tomas mi tanga y la haces a un lado delicadamente, te reconozco en esa delicadeza en ese ceremonioso modo de palparme. La sostienes con los dedos, ya no hay nada que nos separe. Lo llevas a tus labios, tú sabes lo que besas….yo, mi ser, mi feminidad mi alma de mujer…
Mi humedad se siente, tu verga se baña de mis efluvios, mis jugos. Yo me recocijo sintiendo con los labios, mis delgados pétalos como tú los llamas, humedecerse anhelantes. Deseosos de absorber y literalmente tragar toda tu verga.
Te desesperas por meterla, pero yo no hago nada. Me elevo unos centímetros, y tu verga se separa de tu abdomen. Se yergue insistentemente, tratando de alcanzarme. Me hago unos centímetros para adelante, y tu cabezota roja se posa, muy suavemente entre mis labios.
Tan solo un empujón tuyo y estarías dentro de mí. Tan solo un envión y un movimiento mío y entrarías limpiamente. Pero estoy retrasando el placer lo más posible, gozando tu impaciencia, observando el deseo que te consume, escuchándote jadear, mirando tus oscuros ojos, que no se separan de los míos. Esa mirada que me hechiza desde hace un año exactamente
Me vuelvo a sentar sobre tu verga deliciosa, y se vuelve a pegar a tu abdomen. Y comienzo a mover mis caderas que tanto te conmueven como expresión de mi poder, de mi feminidad hacia adelante, hacia atrás, masturbándome con tu cuerpo, frotándome el clítoris con tu verga tan tiesa, pedazo de carne en fuego.
Con ambas manos, detienes mi vaivén. Sujetas mis caderas, las elevas. Colocas tu verga en la entrada de mi vagina y muy suavemente, muy lentamente, me mueves hacia abajo, entras en mi. Me encanta saborear esos segundos, sentir la suave cabeza, taladrarme el alma por dentro, cómo me abre, cómo se introduce en mí, cómo encuentra su lugar.
-Solo un segundo, ahorita la saco. No te muevas.
No estamos haciendo nada. Solo nos miramos, escuchando nuestras respiraciones y la humedad de nuestros jugos entremezclados ardientes. Nuestros ojos no se separan, nuestros pechos suben y bajan.
Yo siento que me quemo. El deseo por moverme se hace casi insoportable. Toda mi piel se eriza, en olas que recorren mis extremidades. Tú gimes, mientras me observas con delectante ansia.
Yo sentada sobre ti, tú dentro de mí. Quisiera que ese instante se congelara para siempre. Que un hechizo nos inmovilizara, y nos dejara de esa manera para siempre. Te amo….

Y nuestros cuerpos se enlazaron y tu mirada nos perseguía con fruición, ansia y delectación. Esa mirada anhelante tuya llenaba de placer el ambiente...Nosotras dos sobre la cama de ese hotel encontrado en la urgencia..."Hoy es tu noche de placer", me habías dicho....La lengua de ella recorría mi delicada entrepierna suavemente... penetraba mi sexo descaradamente…. golosa… Mis manos comenzaban a recorrer su piel provocando ya el éxtasis...Con su lengua ella jugaba con mi fresita sagrada... con sus manos acariciaba mis senos. ... Lentamente te fuiste acercando, tendida sobre la cama sentí su penetración... el fuego me entraba por el sexo caliente…..ese miembro erecto que tantas veces me había dado placer esta vez entraba desenfadado... mientras, ella besaba húmedamente mis senos sus dedos penetraban mi ano...Y fue cierto... esa noche fue mi noche de placer.