
“Y dios me hizo mujer, de pelo largo, ojos, nariz y boca de mujer. Con curvas y pliegues y suaves hondonadas y me cavó por dentro, me hizo un taller de seres humanos. Tejió delicadamente mis nervios y balanceó con cuidado el número de mis hormonas. Compuso mi sangre y me inyectó con ella para que irrigara todo mi cuerpo; nacieron así las ideas, los sueños, el instinto. Todo lo que creó suavemente a martillazos de soplidos y taladrazos de amor, las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días por las que me levanto orgullosa todas las mañanas y bendigo mi sexo”. (Gioconda Belli)
Reconozco mi sorpresa la primera vez que una chica me dijo mirándome a los ojos que era lesbiana, Me lo dijo con la mayor naturalidad….mientras yo intentaba guardar mi compostura…para que mis miradas no resultaran extrañas sobre el maravilloso escote que me ofrecía, y evidentemente el escote y toda ella pudieron más que los prejuicios sociales y sexuales pues no me habían programado para tal situación, para experimentar a fantasías con una mujer. Reconozco que no es lo mismo vivir que juzgar, hoy lejos de un prejuicio lo veo como una tentación...Cuando la mujer asume la sexualidad con menos ataduras y menos prejuicios que los hombres, se facilita la naturalidad y se descubren ingredientes de ternura, delicadeza, buen gusto y exquisita sensibilidad, por ello la bisexualidad femenina se ve más natural y más intensa a la vez, siendo más común de lo que se piensa. Hoy las mujeres pueden acercarse a otras con fines eróticos sin renunciar a su evidente lado heterosexual….sexy, no ?

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