miércoles, 21 de abril de 2010

Ella tú y yo



Tus palabras resuenan en mis órganos
el deseo se deja escurrir entre mis piernas
y nadie alrededor se imagina
que en mi mente, trastornas, vuelcas, provocas.
Son sólo tres párrafos y una presencia virtual
y la sugerencia del deseo que te invade
quieres desayunar, pero a mí
y entras en mi cabeza
en el recuerdo de tenerte entre mis piernas,
mientras te miro, sentada
tu hermosa mirada, viéndome desde abajo
jugando con mis formas más íntimas
esos ojos oscuros, almendrados, enormes
observando mis reacciones.
Tu lengua, pintando levísimos surcos
sobre mis pétalos sagrados
sobre mis labios más delgados.
Mientras tu mirada me sigue


Te pido, Tócame...
...¿Así? me lames con fruición
limpiando mis jugos
de manera suave, lenta deliciosa
Se forman hilos de humedad
que unen tu lengua.
La tensión me incita
me enloquece, me mata.

Y gozas …gozas mirámdome
mucho antes de que yo te toque.

Quisiera hundir mi boca en tus húmedos labios
rojos, hinchados, mojados, dices
otra vez, mientras mi nariz te acaricia el clítoris.
Estoy en armas. inmensas.
Y luego entrar en ti, desesperadamente
¿Hasta que enrojezcan mis mejillas?
¿Cómo seguramente tengo la caverna?
¿Taladrándome hasta que muera?
Así... hasta que te abras y te cierres sobre mí
sujetándome con tu cuerpo.


E imagino
¿Igual me desearías si no tuviera rostro de ángel?
¿Si mis rizos no cubrieran tu pecho?
¿Si mi delgada cintura no cupiera entre tus manos?
¿Si no tuvieras que abrir mis nalgas para entrar?
¿Aunque no existiera esta extraña paradoja fútil
de mujer en cuerpo de adolescente?


Y sigo imaginando
que es delicioso, intenso
que nos lleva al infinito, al edén
que no es una casualidad
que sucederá mientras lo permita
mientras me sigas poseyendo a la distancia
tus palabras resuenan
también en mi vientre
y tu erección interna
perdura
y me consuma por completo..
Mientras tu daga sagrada
taladra mi flor.

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