lunes, 7 de diciembre de 2009


Los ventanales dejaban afuera gotas de lluvia,
los dos, sin recuerdos, desnudos en la cama.
Éramos creadores del universo,
tú despertando vida sorbiéndome con tu boca,
yo dándote forma una y otra vez con mi lengua.
Chispas cargadas de deseos cruzaban
el espacio entre tu piel y la mía,
los gemidos con pasión se elevaban
al ritmo de caderas que nos sacudían.
Mi sudor y el tuyo recorrían
un canal formado en tu vientre,
querían mezclarse con tu savia
y formar un nuevo compuesto, único y silente.
Vacilante mordí los labios de tu flor sagrada,
y entonces sentí entre mi lengua y mis dientes,
vivo, palpitando por primera vez...
los primeros latidos de nuestro mutuo placer.
Fue delicioso libar tan rico licor.

yoseidan.

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