viernes, 26 de junio de 2009

Tus senos y los míos....


Tus senos están suaves,
tocando mi espalda,
y versos alejandrinos nacen en el sudor.
No quedan ya melodías,
un dulce final agrava la inquietud de las cuerdas
de esa guitarra intrastocable
que formas en mi cuerpo.
Y caen, caen,
sobre el derrotado lomo,
la carne de mundo que me nace y me pudre
a cada latido irresponsable.
Y nacen, nacen,
agotando de savia y azufre
el asombrado paraje de mi pecho.
Existen, es cierto,
queriendo más,
afilando un minuto para que lo tome,
hecho punzón de oro,
y con él me magulle y rompa,
y solo quede la trasparencia inefable
de nuestra carne amorosa
derramada entre ríos de sal y perfume de sangre.

(Walkyria)

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