
Y es que ... ¿Quién lo puede negar? ¿Quién lo puede evitar?Eres mío sin estar aquí y… no lo niego, tan solo pensando ésto comprenderás... Te tengo cuando así es mi deseo, es la ventaja de la lejanía, amor mío, te tengo más que si estuvieras presente y te tomo, te saboreo, te hago, te siento, te disfruto, te seduzco, Te Amo ... ¡Cuánto quiero! ¡Cómo quiero! Y nadie me puede robar mi deseo de tí. ¡Eres mío, para qué más!Estando entre tanta gente, basta tan solo el viento, el roce de mi piel, en mí, para traer tu recuerdo y todas las sensaciones que en todo momento vivo gracias a ti, mi hombre.Me avoco a pensar tus manos recorriendo mi cuerpo, todo mi cuerpo, y eso eriza hasta el último vello de mi piel. Mi respiración agitándose en todo momento, al percibir el olor tan característico de tu cuerpo, hueles distinto a cualquier hombre que se acerca a mí, en tí existe algo que atrae todo mi deseo, todo el impulso sexual que pueda yo sentir, brota a flor de piel, pienso en ocasiones que aquel instinto animal de mi ser, despierta sexualmente, de manera agresiva, al percibirte por el más insignificante motivo, aunque estés lejos, entonces experimento tus labios posándose en mi cuello, sintiendo tu aliento en mí, escuchando como murmuras quedas palabras que tu mente erotizada no te permite callar, mucho menos controlar.Poco a poco me incitas a desear más de tí, y tus manos abarcando cada uno de mis senos voluptuosos, entregándose a tí con tal ímpetu, que me da envidia el tiempo que tus manos permanecen sintiendo mis pezones abultados y duros. Te deleitas manteniéndolos cogidos, aferrado a ellos, experimento sensaciones intensas, deseos de gritar fuerte: ¡Tómame!, ¡No esperes más!, ¡No te detengas en ellos, y lléname toda de este provocativo placer que calienta mi rojísima sangre!, ¡Hazme tuya por que no puedo esperar más!El calor que tu lengua me hace sentir me excita aun más, tomas poco a poco cada parte de mi cuerpo, lentamente posas tus manos abiertas obre mis senos, y atrevidamente y sin más, tus dientes se hincan atrevidos en mi blanca y desnuda piel, arrancas de mí un quejido, más que dolor es la intensa sensación de la agresiva caricia, siento urgente la necesidad imperiosa de llegar al final. Espero disfrutando de tu saciedad, mis axilas, mis brazos, mi cintura, mis caderas, la piel del interior de mis muslos, todo mi vientre, llegas a mis pies e inicias el juego erótico, que tanto me desquicia, tu lengua entra y sale de entre mis dedos, simulando la penetración que tanto ansío.Me das tu lengua lenta y extensa sobre la planta de mi pie, y subes con rapidez besando mis piernas, mis muslos, esa delicadísima piel interna que sube de mis rodillas al triángulo sagrado, hábilmente separas mis piernas y sin mayor preámbulo posas tu mano en mi sexo. Ohhh ¡hazlo ya! Déjame sentir tus dedos dentro de mi, enloquéceme hasta el punto de no saber de mí y desata todas mis ganas de tomarte, de que me tomes, de hacer todo aquello que tanto hemos deseado, no barreras, no límites, tan solo tú y yo, tan solo nuestro antojo, Tan solo nuestra necesidad, tan solo nuestros recónditos deseos, los más lúbricos, nuestra imaginación, aquellos sentimientos que tenemos en nuestro ser y que estando juntos, explotan en una entrega sin pensar, sin detenernos en falsas actitudes, falsos conceptos, falsas ideas, todas aquellas que atan, reprimen, agobian, olvidemos que alguien a querido hacernos a su modo, a sus absurdas reglas y tan solo seamos lo que nuestro sentimiento y nuestra propia sed, nos invita a experimentar. No, somos humanos, tú hombre, yo mujer, vocación de dioses, pero cuerpos humanos, orgullosos de serlo, obligados a serlo. No ángeles, no demonios, solos hombre y mujer, habrá mayor honra ?Se alza en el silencio la intensidad de mis jadeos, has penetrado en mí tu daga sagrada, esa daga brillante que me parte entera: tu sexo, tu verga, y en mi pensamiento bailotean montones de palabras incoherentes, sueltas, pero todas provocadas por el enorme placer de sentirte dentro de mí, tan dentro, partiéndome toda, mi cuerpo excitado se arquea entregándose a tu voluntad, queriendo sentir más y más de tí, mis pensamientos se nublan mientras siento mis glóbulos rojos estrellándose contra las paredes de mis venas, mi vientre bulle, se nutre, se revienta y estalla, en mis ojos veo pasar con rapidez destellos de luz blanca, roja, brillante, enceguecedora y de mi sexo fluyen ríos de placer, con gotas perlantes de anticipo de clímax.Tus labios se aprestan a beber de mí, empapada tu piel de mi humedad, penetras profundamente y cada vez que sales se agolpan estas palabras: ¡Más, Más, más! Y así lo haces, ¡quisiera toda mi vida sentirte de esta manera! Ven poséeme mi varón. Mi hombre. Este deseo en todo momento es formidable, teniéndome en el éxtasis de tan deliciosas sensaciones, como un Dios mitológico, te pones frente a mí, en todo tu esplendor ¡Cuán grande eres! ¡Qué bello eres! Quisiera quedarme extasiada así, sin pensar en más nada, pero es tan grande mi deseo por tu belleza, que alzo ligeramente mi pelvis, ofreciéndole la entrada a tan portentosa daga.Tomas con tus grandes manos mis muslos, y los subes sobre de tus hombros, con facilidad, la fortaleza de ellos me permite anclarme a tí, como un barco que ha llegado a puerto y entonces, solo entonces, deslizas tu poderosa tranca dentro de mí, solo un poco, ¡quieres enloquecerme! Y cuando te complacen los movimientos sensuales e incoordinados de mi boca, de mis labios temblando, y mis ojos perdiéndose en su propio encierro, entonces con brío empujas dentro de mí, ¡Estoy a punto! ¡El máximo control de mis sensaciones se pierde! Me entrego, te recibo, te siento, te deseo, te tengo dentro, te gozo y difícilmente podré controlar el no llegar a la cúspide de mis sensaciones en instantes más.Tu danza sagrada en mi interior se cumple en rítmica expresión de tu placer, me gozas, te gozo, ese baile en mi interior parece tan dulce, a la vez tan salvaje, otras tantas tus poderosos empujes logran mover todo mi cuerpo, miro tu rostro y enloquezco y entonces digo amarte y me atrevo un tanto más a expresarte con aquellas palabras que te enloquecen: Poséeme, Gózame, que yo te Poseo y te Gozo, mi hombre, Mi Macho, MI Señor, quizás no muy excitantes, pero tan expresivas en el instante supremo, cuanto te amo, así te hago saber cómo deseaba este momento, cuanto te deseaba ...Al escucharme no logras controlar más tu explosión y entonces, solo entonces me envuelvo en la locura de darte todo lo mío, confundiéndose en tu entrega, tú y yo unidos, resbalando entre pieles, siguiendo un camino juntos, mojando lo que antes se encontraba sediento, inundando aquellos poros de la piel de cada uno, tomados de la mano, depositando un cálido beso ... ¡Oh! ¡Cómo Te Amo! Y es que ... Nuestra vocación esamarnos, después de habernos entregado juntos.Eres mío... Te tengo cuando así es mi deseo, aunque estás lejos, te tengo más que si estuvieras presente y no lo niego, te tomo, te saboreo, te hago, te siento, te disfruto, te seduzco, te poseo entero, Te Amo ... ¡Cuánto te quiero! ¡Cómo quiero! y nadie me puede robar mi deseo de tí.¡Eres mío, Hazme el amor siempre…siempre….

No hay comentarios:
Publicar un comentario