
El domingo por la madrugada recibí una llamada de una amiga, de esas amigas autorizadas para llamar a cualquier hora.No me despertó, estaba tratando de recuperar el sueño de nuevo, últimamente he padecido de un insomnio terrible, puedo conciliar el sueño a la hora de dormir pero a eso de la una o dos de la mañana me despierto y no vuelvo a dormirme sino a hasta las cuatro o cinco de la mañana, en fin. Ella me llamó para contarme que se sentía triste, que por las noches cuando estaba sola le invadía un sentimiento de soledad y nostalgia, un dolor en el alma.Me contó que sentía un fuego interior que recorría su cuerpo, como si la desgarraran y entonces empezaba a fantasear con su novia.Las ansias y el deseo consumían su cuerpo.Hablamos sobre mujeres y la eterna disyuntiva entre estar sola o acompañada. También hablamos del amor, de la pasión, del sexo y de todas esas cosas que una puede hablar a las tres de la mañana.De entre tantas cosas que hablamos una en particular llamó mi atención: la pasión de mi amiga por los pies. En efecto, mi amiga me dijo que una parte del cuerpo de las mujeres que la hace volar son los pies.Ella no recuerda exactamente el momento preciso en que los pies se empezaron a convertir en objeto de deseo, lo que si se acuerda es que un día se miró los pies y notó la belleza de los suyos y a partir de ese momento comenzó a fijarse en los pies de las demás.Ella prefiere dar el pie y no la mano, dice que los pies son más sinceros, son como la muñeca fea del cuento, siempre escondidos en los rincones, en la oscuridad de unos zapatos, es por eso que cuando los dejan asomarse se alegran y ven hacia el cielo, como si quisieran ser besados por todos.Quizás más adelante le preguntaré sobre el deseo y la excitación que le provocan los pies, porque aquella vez como sucede en la mayoría de las conversaciones de madrugada, de un tema pasamos a otro y acabamos hablando de otras cosas.Hoy soñaré con los pies de una mujer y si amanezco mojada, entonces, sólo entonces, comprobaré la sutil fuerza de su seducción.

No hay comentarios:
Publicar un comentario