viernes, 17 de julio de 2009

El sexo Oral

Me encanta el sexo oral. Y me encanta follar. Pero que me masturbes es algo que me supera. No es solo placer: es morbo y placer juntos, y eso es mucho mejor.


De pie uno frente a otro, desnudos, con esa mirada que sólo la excitación máxima da. Húmedos, sudorosos… Sentir tu mano explorando mi humedad. Primero las yemas de tus dedos investigando el clítoris. Que mires cómo reacciono a tus caricias. Luego entrando en mi. Notar tus dedos curvándose dentro de mi buscando el punto G. Que la palma de tu mano roce mi clítoris mientras tus dedos hurgan en mí. Que me mires con esa media sonrisa tan morbosa que tienes cuando me ves al borde del orgasmo gracias a tus manos. Que pellizques mis pezones cada vez más fuerte con una mano mientras aceleras el ritmo de la otra. Que ambos escuchemos ese sonido, ese chasquido, casi chapoteo, que produce la fusión de mi humedad con el movimiento frenético de tu mano.

Correrme en tus manos.

Estar en tus manos.

Eso sí que me vuelve loca.

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