viernes, 17 de julio de 2009


Sutiles, encantadores, apenas insinuantes. Despiertan el deseo y avivan las fantasías adormecidas. Exacerban los sentidos y provocan todo tipo de sensaciones. Gestos femeninos por excelencia, los mohines. Como ese de rozarte los labios con la punta de los dedos, que sugiere el deleite que te produce sentir por anticipado cuánto vas a disfrutar el llevar a cabo la próxima travesura.

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